Cata
09/11/2020
Cuando probé por primera y única vez un Don Julián,
hace unos 40 años, me supo tan a rayos y centellas que recordé que era
un remedo de "puro" para enviar a España (en Canarias no se consumía).
"Será una manera secreta que tienen de envenenar a godos" -me dije,
teniendo en cuenta que todavía azotaban algunos ramalazos del MPAIAC por
esa época.
En estos meses de inicio del proyecto y catalogación de
marcas, yo al menos he evitado al máximo adquirir alguna vitola de este
subproducto, que ahora se encuentra en algunas tabaquerías, sobre todo
las cercanas a las zonas turísticas. Pero tenemos que seguir el plan.
Describir
una secuencia de la degustación de este "cigarro" alcanza tales niveles
de horror, que sería preferible encargársela a Stephen King.
Procedo
a cerrar el comentario cuando aún tengo el pucho en la boca porque
estoy obligado a fumarlo entero para tomar los tiempos. Si sobrevivo,
quiero un reconocimiento especial a esta proeza.