La Rica Hoja, dudas

Bajo el nombre de La Rica Hoja (de La Palma) hemos publicado alguna ficha en estos meses, y tenemos varias más.  Sin embargo, ese nombre en estos momentos no nos inspira ninguna confianza, porque nos estamos encontrando con versiones muy disímiles y puros que, bajo esa marca, no queda nada claro quién los está fabricando.
A eso hay que añadirle las informaciones contradictorias que encontramos en internet, con una fanpage en Facebook por una parte y con una web por otra que dice ser la propietaria de la marca, pero que pertenecería a otra fábrica palmera.
Alguien nos dijo que, para aumentar la confusión, también hay algún distribuidor metido de por medio.
Seguiremos indagando.  Mientras tanto, hasta que no se aclare el asunto, no publicaremos las fichas de varias vitolas más que hemos adquirido y probado de esta marca y dejaremos de adquirir el resto que nos quedaba pendiente.

Como botón de muestra, mostramos esta presentación inaceptable:




Criterios para el ranking de Tabaquerías

Como hemos explicado en otras entradas, aquí llamamos 'Tabaquerías' a las tiendas de venta de tabaco al detalle.  En otros países el término puede referirse también a lo que nosotros llamamos fábrica de tabaco.  Hace un siglo también se usaba esa acepción en Canarias (aunque desde el XIX ya había tabaquerías que eran solo expendedoras), pero ya no.  Aquí vamos a emplear siempre el término en su acepción comercial.

En otras entradas hemos expuesto igualmente que es difícil que las tabaquerías canarias se dediquen en exclusiva a la venta de tabaco y artículos para el fumador.  La mayoría inmensa le añaden otros tipos de géneros o servicios, asemejándose más a lo que denominamos 'bazares'.  A la inversa, muchísimos establecimientos de infinidad de tipos agregan la venta de tabaco como complemento.

Sin embargo, no vamos a puntuar específicamente a las tabaquerías porque lo sean en exclusiva.  Si todas ellas fueran verdaderos santuarios del tabaco, conocedores profundos de los puros y de lo que venden, quizá fuera lógico adjudicarles un punto más por ser establecimientos especializados.  Pero la realidad es que hay tabaquerías netas cuyos empleados hacen gala de profundas carencias, o incluso de desprecio por la sección de puros o de la de fumadores de pipa.  Por contra, existen otros establecimientos multi-género donde se muestra un nivel de atención descollante a las labores del tabaco.

Despejada esta duda inicial, hay que recordar que nosotros somos un club para fumadores tradicionales de tabaco, que no se tragan el humo.  Vamos a valorar las tiendas con arreglo a los siguientes criterios, que podrán irse ampliando en la medida en que concluyamos su necesidad:

PUROS
  • Existencia de sección para puros y su importancia relativa.
  • Grado de accesibilidad de los puros.  Los puros deben poder verse de cerca, aunque sea a través de los cristales de vitrinas cerradas.  Hay sitios donde los puros solo están en estantes detrás del mostrador del empleado, lejos de la vista.  En estos casos, o los clientes ya saben a lo que van, o se encuentran en desventaja si quieren mirar y decidir.  Las vitrinas, por tanto, deben estar fuera de los mostradores del vendedor, o en una disposición que habilite el acceso sin perjuicio para nadie.
  • Precios a la vista y bien claros, por conjunto (cajas, mazos, etc.) y a cuánto queda cada unidad en ese caso.  Igualmente debe quedar claro si se venden sueltos, y a cuánto.
  • Porcentaje de puros en cavas y/o humidores.  Son pocas las tabaquerías con cavas.  Las que conocemos tienen todos sus puros en ellas, incluso los mecanizados.  Algunas tienen todos los puros en humidores, a veces en varios dispersos por el local.  Algunas tienen una porción en humidores, en algunos casos por obligación o para aquellos que se venden sueltos, y el resto en vitrinas cerradas pero sin control de humedad.  Otras los tienen en estantes abiertos y sin mayor protección, o en un combinado de vitrinas cerradas y estanterías abiertas.  Si el índice de rotación es muy alto, probablemente sea suficiente con tenerlos en vitrinas, porque muchas tabaquerías de Gran Canaria parten de la idea de que la humedad relativa media anual se acerca mucho a la recomendada, y las temperaturas tampoco suelen llegar a extremos exagerados y las medias también están cerca.  Pero con esa teoría hemos comprado mazos de puros desprotegidos que supuestamente eran de alta regalía y baja venta y que ya estaban secos.  Eso significa que los puros deben estar bien conservados, porque los puros comienzan el proceso de deterioro desde el momento en que salen hacia su distribución.  Mantener un puro por un tiempo considerable implica protegerlo por medios artificiales, que son, precísamente, los humidores o las cavas.  El fumador podrá decidir qué hacer, pero las tabaquerías deberían tener las protecciones suficientes.
  • Grado de mantenimiento de dichas cavas y de los humidores.  ¿De qué sirve tener los puros en un gran humidor, si no les hacen el adecuado mantenimiento o ni siquiera revisan el grado de humedad?
  • Grado de disponibilidad de todos los accesorios para fumadores de puros, según nuestro listado.  Por ejemplo, la mayoría de las tabaquerías no venden higrómetros.  Independientemente de lo que piensen los dueños, puede haber fumadores meticulosos en este tema y no es de recibo que todo el postproceso de conservación personal quede a merced de la desidia de las tabaquerías y los fumadores tengan que buscarse la vida.  Si una tabaquería, como sucedió un día, nos recomienda agua destilada para los humidificadores, entonces debe tener humidificadores y agua destilada a la venta.
  • Conocimiento sobre el mundo de los puros y en especial de los canarios.  Por ejemplo, hemos estado en una tabaquería neta donde nos negaron la existencia del Condal nº 1 y nos afirmaron que esa marca solo fabricaba otras vitolas (las que ellos tenían).  Asombroso.  No nos dijeron "ahora no nos queda", ni "no trabajamos ese tamaño de esa marca".  Nos afirmaron rotundamente que Condal no fabricaba ningún nº 1.  Nosotros le demostramos que sí, y entonces se quedaron en treinta y tres.  Eso es desconocimiento.
  • Otra cosa es la Veracidad, intentar pasar una cosa por otra, a ver si cuela, como decir "esa marca ya no llega a Gran Canaria" o "la fábrica ya no trabaja esa gama", o intentar esconder la diferencia entre tripa corta y tripa larga, o decir que un puro es palmero en vez de grancanario, sabiendo que es falso o, al menos, que ellos no saben.  Es una falta de consideración hacia los clientes.  Especialmente lamentable cuando se realiza ante clientes inexpertos que quieren adentrarse en el mundillo.  En vez de ayudarles, los despitan y malforman.
==En estos terrenos del conocimiento y la veracidad no se puede estipular una graduación a la primera: hay que ir sumando experiencias, que nosotros iremos apuntando.

PIPAS PARA TABACO (tradicionales: saborear en paladar sin tragar el humo)
  • Existencia de sección para pipas de tabaco y su importancia relativa.
  • Quizá a menor escala, pero cumplen aquí las mismas consideraciones de más arriba.  Ejemplos: hay tabaquerías que venden algunas marcas, pero no venden las pipas; o empleados de algunas que no saben si tienen tabaco negro para pipa, porque ni siquiera sabían que eso existía.


«El Tabaco», de Bretón de los Herreros

EL TABACO

(Poema en 'Octavas reales' de Manuel Bretón de los Herreros (1796-1873), dramaturgo y poeta, académico de la Lengua.)



Quizá no sea el primero pero, sin duda, es uno de los cantos poéticos clásicos más completos de alabanza al tabaco, hasta extremos que no podemos compartir.  En todo caso, incluye referencias y datos interesantísimos.  Nos falta comprobar la fecha exacta de composición y a qué poemario o publicación pertenece.


Canten otros el Nabo  y la Judía,
cantar que tiene a fe, cuatro bemoles;
lleve otro su poética manía
hasta el extremo de cantar las Coles;
cante alguno mañana u otro día
la gloria del arroz con caracoles;
mas con permiso yo de Horacio Flaco
canto las alabanzas del Tabaco.

    Si algún bien positivo a España trujo
nauta atrevido el genovés Colombo,
no el oro fue que Potosí produjo,
no el tostado café que sirve Pombo,
ni el ave tropical que habla por lujo;
¡No, nada de eso! O yo soy un zambombo,
o no vino de allá, ¡voto a dios Baco!,
mercancía más útil que el Tabaco.

    Negro, como el Brasil lo fabricaba
para arrollarlo en sempiterna soga,
que dulce al catalán como guayaba
le parecía cuando estaba en boga;
o en luengo puro, que hace echar la baba;
o en papelillo envuelto como droga,
o quemado en la pipa al modo austriaco,
inestimable yerba es el Tabaco.

    Reine la ley, o el despotismo aleve,
de la santa igualdad él es la escuela.
Fuma el último quídam  de la plebe;
fuma el prócer que brilla en carretela.
¿Qué hombre a decir a otro hombre no se atreve:
Hágame usted el favor de la candela?
¿Quién la niega al más ruin hominicaco?
¡Oh virtud fraternal la del Tabaco!

    ¿Qué importa si los pobres lo consumen
de Virginia o Kentuqui, a cuarto el puro?
¿Qué importa que otros prójimos lo fumen
habano rico, la docena un duro?
La calidad ¿qué importa si, en resumen,
flojo o más fuerte, claro o más oscuro,
barato o no, por consecuencia saco
que todo ello es fumar, todo es Tabaco?

    Un cigarro las fuerzas restituye
al tostado jayán que cava y suda;
la bota el zapatero no concluye
si el humo del cigarro no le ayuda;
el letrado con él chupa y arguye,
y si la gota crónica y aguda
aflige al sesentón hipocondriaco,
le alivia, más que el médico, el Tabaco.

    Al jugador que pierde su dinero,
al aguador que rompe su botijo,
en su hondo calabozo al prisionero,
al reo pregonado en su escondrijo,
al demente en su jaula, al mundo entero
es consuelo el fumar. ¡Oh qué bien dijo,
llámese Pedro o Juan, Diego o Ciriaco,
el que dijo: ¡a mal dar, tomar Tabaco!

    ¿Quién no ha visto en presidios y cuarteles,
cual su hacienda Esaú por un potaje,
vender a veteranos los noveles,
tras del último harapo de su traje,
y aunque sufran después ansias crueles
y el estómago hambriento se relaje,
el cotidiano pan negro y bellaco
para comprar dos onzas de Tabaco?

    Aunque andrajoso, abigarrado y feo
el soldado español vaya a la guerra
y tenga que vivir del merodeo
y descansar sobre la dura tierra,
(porque las corvas uñas de un hebreo
roban la plata que el Tesoro encierra)
derrotará al calmuco y al cosaco
si no le faltan pólvora y Tabaco.

    Amigo (otros dirían alcahuete)
es de Amor el Tabaco. So pretexto
de encender un cigarro, el mozalbete
a declarar su fin, no siempre honesto,
en el hogar de Brígida se mete...,
Aunque se expone a que con agrio gesto,
si es sorprendido haciendo un arrumaco,
padre o rival le den para Tabaco.

    Y ¡qué es ver a un currillo malagueño,
después que en Estepona hace el alijo
y el género cubano o brasileño
resguarda  del resguardo  en un cortijo,
con una mano de su dulce dueño
la cintura estrechar... ¡ay regocijo!...
mientras tiene en la otra su retaco
y en la boca la muestra del Tabaco!

    Y ¡qué es ver sobre el puente de Triana,
a babor y estribor terciado el dengue,
pasearse la gárrula gitana
columpiando con brío el bullarengue,
y encendido un chicote de La Habana
desafiar osada a Dios y al mengue!
Movería a un bajel su aire de taco
y a otro el denso vapor de su Tabaco.

    Y si tomado en humo por la boca
da el Tabaco  momentos tan felices,
¿qué gratas sensaciones no provoca
cuando en polvo lo gozan las narices?
Dígalo la abadesa con su toca;
díganlo más de tres sobrepellices.
Cura hay que sorberá sal amoniaco
y dirá en su ilusión: ¡qué buen Tabaco!

    El segador que viene de Galicia
flaco vuelve a su tierra como alambre.
Por ahorrar un ochavo (¡vil codicia!)
se dejará morir de sed y de hambre.
Sólo el polvo  es su orgullo y su delicia
aunque en vez de rapé huela a cochambre;
ni siente ver vacío el sucio saco
si el fusique está lleno de Tabaco.

    Finalmente, el Tabaco es cosa grande,
ya al paladar o a la nariz se pegue,
y al que lo niegue, Dios se lo demande,
si hay algún temerario que lo niegue;
y sin que humana súplica me ablande
yo exclamaré fumando: ¡al cielo plegue
que salga un golondrino en el sobaco
al que sea enemigo del Tabaco!
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Bertolt Brecht

Grande entre los grandes en la historia universal del Teatro.  Actor circunstancial, Director excelente pero sobre todo Dramaturgo y Teórico teatral de niveles históricos.  También fue instrumentista, y destacó igualmente como poeta y narrador.  Su influencia transformó definitivamente las técnicas dramatúrgicas y las actorales.  Tiene algunas frases dedicadas a nuestro ámbito, que debemos confirmar antes.
Desde su juventud abrazó la causa del proletariado -y la mantuvo toda su vida-, que combinó con sus teorías y obras teatrales, creando un corpus de un calado y profundidad excepcionales.















Patria y Proletariado

Huelga obreras y obreros fábrica de tabaco La Africana, La Palma 1919
Huelga obreras y obreros fábrica de tabaco La Africana, La Palma 1919

Nos gusta fumar buen tabaco, en puro o en pipa, independientemente del país de donde proceda su manufactura y sus hojas.  Pero también es cierto que, desde el punto de vista obrero, nos interesa que la producción nacional canaria se mantenga, siempre que garantice al menos una parte de nuestras expectativas (esto sería aplicable para cada zona, nacionalidad o país).

En este tema, seguiremos la misma ruta que el club El Hoyo del Ron: exigencia con los fabricantes, defensa de su producción cuando cumpla con nuestras perspectivas, promoción específica de dichos productos y disposiciones internas que automaticen una mayor cuota de adquisiciones.

Ha sido estudiado en muchos tratados de bastantes estudiosos: hay sitios donde las únicas clases vitalmente interesadas en mantener la producción local son las populares.  Las burguesías de esos sitios han renunciado o no tienen agallas para estructurarse como referente vertebrador.  Especialmente propio de los países dependientes y neocoloniales, Canarias encaja dentro de esa descripción como guante de seda.  En Canarias, no es que haya sido derrotada después de plantar batalla, es que nunca la planteó.  Vencida antes de empezar.  La burguesía industrial debería ser una excepción, por sus propias circunstancias materiales, pero no es así.  Sobrevive como puede y se va adaptando y trapicheando.  En fin, a pesar de la consciencia de esa situación, nosotros apoyaremos de forma especial no tanto a las empresas, como a los productos locales que estén al alcance de nuestro rádar.

Iremos decidiendo los baremos para cada detalle pero ahora, de manera general, vamos a procurar que las marcas canarias elaboradas en Canarias en al menos una de sus fases (de elaboración, no de empaquetado), supongan un mínimo del 50%.
Las marcas canarias elaboradas completamente fuera de Canarias las debemos considerar como especies de "marcas blancas", como hacen los supermercados y otro tipo de empresas comerciales, que no tienen fábricas ni talleres.  Tendremos que reflexionar más sobre este asunto, pero pensamos que, por el momento, no debemos incluirlas dentro del primer grupo.
También hay fábricas canarias produciendo bajo contrato alguna marca extranjera, que se entrega básicamente para la exportación (envío a la marca contratante o distribución en el mercado peninsular).  Desde ese punto de vista nunca y jamás se han considerado como canarias esas marcas.

Tabaquerías y Proletariado

No conocemos tabaquerías en Canarias dedicadas a la burguesía en exclusiva o preferentemente.  Al menos nosotros no hemos oído de ninguna. Todas ellas dependen del proletariado, que es la clase social que le compra diariamente la masa fundamental de sus ingresos.

La mayoría, además, no son tabaquerías puras, aunque ese sea su rótulo en la calle o su nombre comercial.  Casi todas amplían su oferta con artículos variados de bazar, golosinas, refrescos, papelería, prensa, servicios de impresión, o cualesquier otras cosas.

Hay unas pocas de ellas que quizá no dependan tanto del proletariado, porque están ubicadas en territorios de alto tránsito turístico, con ingentes cantidades de personas que salen de sus cruceros por unas horas, o en zonas puramente hoteleras.  Pero esas tabaquerías suelen ser también "licorerías".  Es decir venden tabaco y un gran surtido de botellas de destilados de todo tipo.  Aún así, que nosotros sepamos, ninguna de ellas desprecia a los proletarios locales.

Por ejemplo, en Canarias se podría montar una franquicia de "La Casa del Habano".  Esa sería una tabaquería para la burguesía, porque sus precios serían prohibitivos para los obreros.  Sin embargo, ¿qué empresario se atrevería a ello, a pesar del buen paladar y experiencia y tradición existentes entre los fumadores canarios de puros?  No se mantendría.  No hay suficiente mercado para una tienda así.  Para ello ya hay varias tabaquerías que venden un surtido -aunque tendiendo a lo escaso- de Habanos.  Diz que dicen que alguien lo intentó en pleno corazón del barrio de la burguesía mercantil de Las Palmas, zona céntrica y comercial donde las haya, y que duró pocos meses.  La empresa que tiene la distribución en exclusiva de Habanos en Canarias, que ahora se llama Cuba Cigar, haría bien en considerar promociones especiales para obreros y empleados populares. Quizá en Dubai no les haga falta a los distribuidores hacer cosas así.  Pero esto no es Dubai, es Canarias.

En las tabaquerías se encuentran con cierta frecuencia agentes comerciales que hacen promoción de algunas marcas de cigarrillos, casi siempre de marcas internacionales.  Sin embargo, las tabaquerías en sí no asumen iniciativas de ese tipo.  Son muy pocas las tabaquerías donde se pueda mantener una conversación con información de calado sobre los puros que venden.  No pueden, porque no saben del tema, porque no tienen tiempo despachando golosinas, porque no se preocupan de la amplia oferta de marcas del país, porque no saben orientar la oferta para hacer inclinar la demanda... Eso nos persuade de considerar también la conveniencia de un ranking de tabaquerías.



Manufactura, Industria y Artesanía


¿Artesanos? No. Obreros torcedores en una fabrica
El Tabaco hecho a mano NO es una artesanía.  Es producto de la Clase Obrera, del Proletariado del Tabaco.

La elaboración del tabaco no corresponde, en ninguna de sus fases, a la artesanía.

Nos enseñaron en la escuela y el instituto que la Manufactura se corresponde con el periodo de expansión y avance de la división del trabajo hacia la revolución industrial definitiva.

¿Artesanos? No. Obreros del campo o Campesinos.
En la actualidad hay tabacos completamente mecanizados, incluso puros, no digamos nada de los cigarrillos, picaduras y hebras para pipa o para liar.  Pero el puro Hecho a Mano sigue siendo la joya de la corona, por su calidad inimitable.  Hecho a Mano no significa para nada "artesanal".  Significa Manufacturado, como indica la palabra.  En un proceso de manufactura la elaboración de las hojas del tabaco hasta el definitivo empaquetado de los puros pasan por innumerables manos.  No todo es torcer el puro, esa es únicamente una de las fases.  Pero incluso en ella, hay muchas fábricas que establecen criterios de control que, para evitar errores humanos de una sola persona, tienen un sistema de que cada parte de la torcedura y liado lo hace una persona distinta.

¿Artesanas? No. Obreras.
El periodo de la Manufactura tuvo su máximo esplendor precísamente en la época del descubrimiento del tabaco por los europeos y durante la Edad Moderna.  Jabones, Caña de azúcar, Destilados y un largo etcétera fueron superando la fase artesanal individual de producción por la de la división del trabajo, aún sin máquinas, o sólo con maquinaria muy rudimentaria que no producía directamente.  Pero eso no significa que la Manufactura no existiera desde mucho antes. La gran producción de aceite en el Mediterráneo ya era una Manufactura desde la Antigüedad.  Es decir, fases programadas, equipos separados de trabajo, labores colectivas y en cadena, cada una con su especialización... nada que ver con la Artesanía.

¿Artesanos? No. Obreros.
El Tabaco hecho a mano NO es una artesanía.  Es producto de la Clase Obrera, del Proletariado del Tabaco.

Por tanto, el uso de la palabra 'artesanal' no es correcto en las etiquetas de los mazos.  Debería desaparecer y sustituirse por el que usan correctamente muchas grandes marcas: "Hecho a mano".  Si es que lo está, porque hemos visto esa palabra incluso en puros completamente mecanizados.  En este caso, debería indicarse: "Mecanizado", o indicando qué parte está mecanizada y cual no.

Esta falsedad informativa de las etiquetas nos fuerza a una valoración a la baja del producto, no en cuanto a calidad, terreno que no hemos abordado aún, sino en lo referente a los ritmos de adquisición, con respecto a los grados de separación entre la palabra y la verdad: -1 ('Artesanal' en lugar de 'Hecho a mano'; -2 ('Artesanal' en lugar de 'Semi-mecanizado'; -3 ('Artesanal' en lugar de 'Mecanizado').

¿Artesanas? No. Obreras.

Lo mismo cabría decir incluso de aquellos que presentan la leyenda 'Hecho a mano' y después resulta que son productos semi-mecanizados o completamente mecanizados. (-1 y -2)


En cuanto a la calidad, el criterio clasificador queda para más adelante, porque puede tener su propia autonomía.  Esto nos recuerda a aquel fabricante de ron agrícola, un magnífico ron blanco de la zafra de ese año, cuya fama traspasó las fronteras insulares y empezó a recibir solicitudes de otros lares de "ese ron añejo que tú tienes", y él contestaba que no tenía ron añejo, sino blanco.  Pero tanto le insistían que finalmente cayó en la tentación: a una parte de la producción le empezó a meter un colorante de caramelo de melaza y añadió eso de "añejo" a las etiquetas de esa serie.  El ron dorado no era añejo, sino simplemente su ron blanco de siempre con un colorante adecuado al estilo y sabor.  Una gran falsedad en la etiqueta, pero el equipo de degustadores aceptaba que seguía siendo un extraordinario ron "blanco entintado".