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Hemos de entender que son sucedáneos, porque si toda la pieza fuera
de tabaco natural, se preocuparían de decirlo. Entendemos por tanto que
el interior son capas de papel celulosa atabacado al que se le pone a
una capa de hoja natural de tabaco.
Al principio, siendo tan largo,
es suave e incluso da un par de sensaciones aromáticas y de sabor
aceptables. El final es malo con ganas.
Como es tan delgado y suave
al principio, la gente con hábitos traga-humos pueden tener la tentación
de tragarlo. Probamos y, efectivamente, es posible, sin mayores
repercusiones. Muy al final de la pieza, se nos coló una buena
bocanada, y sufrimos, pero ni siquiera así tuvimos que toser.
No podemos recomendarlo para nada.
Como
ya habíamos antedicho hablando del tamaño mínimo, estos cigarros tan
delgados con grosor inferior a los 15 mm debemos despejarlos del rádar
del club, o al menos aproximarnos a ellos con mucha precaución.