Cava y Humidor

Estos dos palabrejos, de acuñación probablemente reciente, y muy empleados en estos momentos, producen una reacción de extrañeza inmediata a los castellano-parlantes cuando se habla de puros, incluso entre fumadores de puros de toda la vida, hasta que se acostumbran a oírlos.

Es también muy probable que su uso se haya expandido a tenor de los esfuerzos de las dos últimas décadas por extender el "postureo" en el mundo de los puros de alta regalía, para sacarle más pasta a los burguesones y sus secuaces, a los que les encanta dicho postureo y el mundo del lujo artificial que le rodea.  Esta orientación está muy marcada en Habanos, S.A. desde el momento en que los cubanos decidieron compartir este activo con multinacionales capitalistas europeas.  En su discursos y presentaciones dicen cosas muy interesantes, a veces con muy buen criterio, en otras ocasiones verdaderas aberraciones y mentiras, como esa de que los habanos mejoran con el tiempo en una frase aislada que invita engañosamente a pensar que eso puede pasar en cualquier circunstancia.

Pero subieron las exigencias de exposición de sus productos en las tabaquerías, y eso fue correcto: o Cavas o Humidores.

Ninguno de esos términos está contemplado en el Diccionario de la RAE, pero pensamos que son correctos en lo ensencial.

 

Tabaquería con Cava
Tabaquería con Cava

 Por "Cava" siempre pensamos en un sitio específico para un tipo de vino espumoso.  Pero la semántica de esa palabra tiene más que ver con "cueva húmeda y fresca" que con el tipo de vino concreto que se hace en ella.  En ese sentido, la expresión "Cava de puros" es correcta cuando nos referimos a una habitación o cueva con entorno cerrado y climatizado que garantice unos porcentajes de humedad y temperatura adecuados para demorar al máximo el inexorable deterioro de los puros.  Se supone que en castellano tendría exclusivamente esa acepción, lo que implicaría un par de cosas: una, que se trata de un espacio suficientemente amplio como para que las personas puedan entrar y caminar.  Dos, que la cava de puros es un espacio que no debe confundirse con la tabaquería en sí.  Es decir una tabaquería puede disponer de cava de puros como sección interna, pero no se puede decir que la tabaquería en sí es una cava, como hemos leído a algunos escritores del postureo lujoso de puros.

 

Humidor de sobremesa
Todo el mundo se extraña igualmente de la palabra "Humidor".  En español hemos leído en más de una ocasión que debe tener origen inglés.  Pero hemos leído también a angloparlantes diciendo que en sus diccionarios no estaba esa palabra, al menos hace unos años.  A nosotros la palabrita nos recuerda aquellos meses dedicados al Verano en el Calendario Republicano de la Revolución Francesa: Mesidor, Termidor, Fructidor.  Pero no sabemos si tiene origen francés, o alemán, o qué.  Seguiremos investigando.

 

 

Mueble-humidor
Lo que sí está claro es que el término resuelve un problema: hay quienes quieren traducirlo al castellano como "humidificador" o como "climatizador".  Es imposible.

El humidor no humidifica.  Como la cava, mantiene la humedad por medios artificiales.  Precisamente requiere que dentro de él haya un humidificador, un aparato o sistema que humidifique el aire.  Por eso es importante distinguir ambas funciones.  Lo mismo cabe con la palabra "climatizador".  Ya hay otros aparatos con ese nombre. 

Por cierto, recordamos que a los ingleses no les gusta eso de "cava" y las llaman "walk-in humidor" (humidor por donde se puede caminar).


Lo fundamental es que se trata de muebles (humidores) o inmuebles (cavas) donde se instalan dispositivos artificiales que "atacan" el problema del mantenimiento de la humedad (y a veces también de la temperatura), que permitan dejarlas eternamente en las proporciones adecuadas, siempre con una vigilancia y mantenimiento continuados.

Se distinguen, por tanto, de todos aquellos embalajes de puros (cajas de cartón, de madera, especialmente de cedro, de cristal o de porcelana, etc.) que retienen la humedad en una proporción significativa durante largos periodos pero que, a la larga, no pueden evitar el inexorable deterioro de los puros.

Hemos visto botes de porcelana o cajas a la que los vendedores llaman "humidores" o incluso "cavas".  No es correcto.